La vida actual nos lleva muchas veces de aquí para allá sin apenas pausa. Entre obligaciones, horarios y responsabilidades, no siempre encontramos el espacio necesario para retomar fuerzas, descansar, concentrarnos, conocernos mejor y poner dirección a nuestras acciones.
La vuelta a la rutina puede ser también una oportunidad para renovar nuestro compromiso con una alimentación saludable y con nuestro bienestar.
En lugar de centrarnos únicamente en aquello que queremos cambiar, podemos empezar valorando los buenos hábitos que hemos incorporado o mantenido durante el verano. Reconocerlos es una forma de enfocarnos en todo lo positivo que ya hemos construido y seguir cuidando, desde ahí, lo más importante que tenemos: nuestro cuerpo y nuestra mente, nuestros vehículos para vivir, al fin y al cabo.
La vuelta a la rutina no tiene por qué significar más exigencia
Retomar horarios y obligaciones suele venir acompañado de una larga lista de propósitos: comer mejor, hacer más ejercicio, descansar más, organizarnos mejor…
Pero volver a la rutina no debería significar exigirnos hacerlo todo bien desde el primer día.
Puede ser un buen momento para plantearte soltar parte de la exigencia que te acompaña habitualmente y dar paso al entendimiento, un concepto mucho más amable, sano y productivo.
Entender en qué punto estás, qué necesitas y qué cambios son realmente asumibles para ti puede ayudarte a cambiar y mejorar tus hábitos de una forma que encaje en tu vida, en lugar de intentar adaptar tu vida a una rutina perfecta.
Los pequeños cambios también construyen hábitos saludables
Es importante recordar que las pequeñas cosas, aquellas que a priori pueden parecernos insignificantes, son muchas veces las que terminan teniendo un impacto más grande en nuestras vidas.
No necesitas cambiarlo todo de golpe.
Un pequeño cambio puede ser recuperar progresivamente unos horarios de comida, volver a preparar algunos platos que te hacen sentir bien, organizar mínimamente las comidas de la semana o simplemente dedicar más atención a tus propias señales de hambre y saciedad.
Cada persona parte de un punto diferente. Por eso, más que perseguir una rutina perfecta, puede resultar mucho más útil identificar qué pequeño cambio puedes incorporar ahora y mantener en el tiempo.
Olvídate del “todo o nada” en la alimentación
Nos hemos creído demasiado el “todo o nada”.
O seguimos una alimentación perfecta o sentimos que lo estamos haciendo mal. O cumplimos todos nuestros propósitos o parece que no merece la pena continuar.
Y lo cierto es que hay que ir a lo pequeño, tanto para facilitarnos el cambio como porque es ahí donde realmente reside la sostenibilidad:
en el término medio.
Una alimentación saludable no se construye a partir de unos días perfectos, sino a través de decisiones que podemos integrar de forma natural en nuestra vida. Incluso situaciones como comer fuera de casa durante el verano pueden convertirse en oportunidades para aprender a cuidarnos desde una perspectiva más flexible y realista.
Por eso, en esta vuelta a la rutina, confiar en el poder del pequeño cambio es mi mejor consejo.
Potencia los buenos hábitos que ya tienes
Cuando pensamos en mejorar nuestros hábitos, solemos centrarnos automáticamente en aquello que hacemos “mal” y queremos eliminar.
Pero también podemos empezar desde otro lugar: reconocer lo que ya estamos haciendo bien y potenciarlo.
Quizá durante el verano has comido más fruta, has cocinado más, has tenido tiempo para sentarte a comer con calma, has descansado mejor o simplemente has aprendido a escuchar un poco más lo que necesita tu cuerpo.
¿Por qué no empezar desde ahí?
A veces, potenciar los buenos hábitos puede ser tan importante como intentar desactivar aquellos que queremos cambiar. Son trabajos paralelos.
Y recuerda también dos ideas fundamentales:
El simple hecho de expresar en qué punto estás y cómo te sientes ya es un primer gran paso para empezar.
Y el siguiente no tiene por qué ser enorme. Puede ser simplemente elegir un hábito, hacerlo un poco más fácil y darle tiempo para formar parte de tu día a día.
Una vuelta a la rutina más amable
Esta vuelta a la rutina te animo a continuar con tu camino de cuidado de una manera más ligera, más sostenible y, sobre todo, con la calma y la alegría que te mereces.
No necesitas empezar de cero ni transformar todos tus hábitos de un día para otro.
Puedes empezar desde donde estás, reconocer todo aquello que ya haces bien y avanzar poco a poco hacia una relación más saludable con tu alimentación y contigo.
¿Comenzamos?